Sinopsis
A mediados de siglo XIX, se inició la expansión geográfica de la sardana, hasta aquel momento circunscrita a un reducido espacio de las comarcas gerundenses. En este proceso, que la llevó a casi todo el Principado, evolucionó y, a su alrededor, se generó todo un conjunto de actividades, una literatura, numerosas entidades y un extraordinario desarrollo musical. La coincidencia de esta popularización con movimientos sociales y políticos como la Renaixença o el catalanismo, propició que dominara una interpretación del fenómeno en el sentido que la sardana había sido una de las herramientas utilizadas para imponer determinados conceptos de país, adjudicándole un carácter eminentemente nacionalista y conservador, imagen que ha debido cargar hasta la actualidad. En realidad, la sardana, más permeable y flexible que otras danzas como el contrapàs o la sardana corta, empezaría a desperdigarse gracias a las migraciones de gerundenses a determinadas zonas, a la mejora de las comunicaciones y, en definitiva, a una clase de globalización que propiciaría una mayor circulación de ideas, personas, modos, etc.
Este estudio, además, nos permito constatar el caso singular de la ciudad de Tarragona, dónde la sardana llegó mucho antes que a su entorno inmediato, el año 1876; es decir, cuando todavía faltaba mucho para la identificación catalanista. Después, con el estallido sardanista de los primeros años del siglo xx, en Tarragona también se vivió una notable revitalización sardanista. Un fenómeno que no estuvo exento de conflictos, desde las inofensivas polémicas con los que pensaban que la sardana arrinconaría tradiciones consideradas más autóctonas, hasta las reacciones más airadas de los lerrouxistas, dedicados a vapulear bailadores en la Rambla Nova.